Carta Abierta a un Madriñelo Ilustre. Hoy: Manuela Carmena

Captura de pantalla 2015-05-20 a la(s) 09.42.05

Querida Manuela:

Te escribo para regañarte un poco. Ya llevas un tiempito en la alcaldía y yo creo que hay algo que está fatal.

Vaya por delante que sin saber si lo ibas a hacer bien, regular, mal o anabotella al frente del ayuntamiento, me caíste bien desde el primer momento. Que no tuvieses nada en particular en contra de gays, gitanos, negros, moros, catalanes o vascos me pareció buena señal. Que con esa impresionante trayectoria como jueza (martillo) y la vida bastante resuelta (patucos) te tomases la molestia de ponerte el frente de la única alternativa que ha conseguido ilusionar en muchos años a los habitantes de este Cristo de Borja llamado Madrid me impresionó. Que defendieses a un equipo independiente con ese estilo personal, tranquilo y nada mesiánico, que ponía de los nervios a la bruja piruja, me cautivó. Pero te confieso Manuela, que tú, con tu cabello rubio siempre un poco mal peinado, tu ropa juvenil y limpia, tu expresión risueña e inteligente, tu ademán ligeramente encorvado y tus manos artríticas, como de labradora urbana, me pareciste clavadita a Julia Rodríguez Mallo, natural de Cabañas Raras del Portiel, provincia de León. Clavadita a mi abuela. De ese hecho –y no de ninguno otro- nació un cariño instantáneo que ni el argumento político más racional hubiese podido atenuar. Cada vez que veía una foto tuya volvía a ser una niña de diez años a la que unas manos con uñas largas pintadas de algún color nacarado servían un vaso Duralex de vino con gaseosa. “Venga, no pasa nada, ¡pero no se lo digas a tus padres!, ¿eh?”. Esos gestos mundanos pero un poco anarkopunk son los que siempre han definido a Julia, mi abuela. Y tú eres clavada a ella, Manuela.

Cuando te digo esto no lo hago con la mala baba con la que Esperanza Aguirre te espetaba que eres una buena persona o con la condescendencia con la que algunos imbéciles gritan por defecto a la gente mayor de setenta. “¡Aaaabuelaaaa!”. Lo digo queriendo lanzarte el mayor piropo que se me ocurre. Te estoy comparando, Manuela, con una mujer que cuando enviudó a los sesenta y ocho años se sacó el carnet de conducir. No te parecerá una hazaña, Manuela, pero yo creo que lo es.
Ella no estudió. Quería ser maestra pero su madre, como era una chica, no se lo permitió. A cambio, se casó con un buen hombre que trabajaba de dependiente en el economato de la Minero Siderúrgica de Ponferrada y dedicó los mejores años de su vida a ser cocinera fabulosa, madre entregada, costurera primorosa. Que su empleo se ajuste a la descripción de una ama de casa abnegada no significa que fuese (y sea, que aún vive) una santa. No todas las amas de casa abnegadas son bellísimas personas por el hecho de saber subir un bajo y prepararle todas las comidas del día a la familia como tampoco todos los refugiados son ciudadanos intrínsecamente bonachones por el hecho de huir del mal absoluto. Mi abuela tiene muchos defectos. Aunque en el surtido Cuétara de no-virtudes destaca una que creo que también tú tienes.
Es muy impuntual. Mi abuela Julia no ha llegado menos de media hora tarde a ninguna cita jamás. Y eso no está bien, Manuela. Disgusta a la gente, Manuela. Decepciona a la gente, Manuela. Lo sé bien porque yo tengo la misma mala costumbre que ella y me han mandado a la mierda con toda la razón del mundo en más de una ocasión. Si soy justa, también es cierto que ha habido muchos amigos y novios pacientes conmigo, porque, bueno, eran eso, amigos y novios. Voto cautivo, para entendernos. Pero siempre que de nuevo falto a mi compromiso con el reloj sé que la barra de vida de la amistad y el amor se consume un poco, como cuando a Ryu le daban una hondanada de patadas en la cabeza en el Street Fighter. Esta última metáfora es solo para gente de mi generación, pero yo sé que me entiendes Manuela. Por si acaso, lo voy a decir sin rodeos: hace ya dos meses que dijiste que Madrid iba a estar más limpia y sigue estando como una zona de derribo. Sé que no es fácil: he leído el post de la concejala correspondiente, Inés Sabanés, donde detalla con pelos y señales los contratos que firmó la anterior corporación y los problemas con los que se está encontrando la actual. Sé que queréis remuncipalizar el servicio, como han hecho en París y Buenos Aires, y que eso lleva tiempo. Y sé también que después de las explicaciones sigo sin entender nada. Ahora Madrid está siendo impuntual en su promesa de hacer esta ciudad un sitio habitable y tú estás llegando tarde a una promesa que hiciste.

Mi abuela no estudió de joven, ni luchó activamente contra el franquismo (aunque en cuanto pudo hacerlo votó a los buenos), ni desarrolló habilidades de negociación en presidios vascos, pero es una mujer curiosa, vital, guerrera, que se apuntó al cuarto ciclo, también conocido como universidad de los mayores, no hace mucho. Su energía es tal que alguna gente -la envidiosa- le tiene tirria. La gente generosa piensa, como yo, que ella es el producto perfecto del estado de bienestar que nunca deberían arrebatarnos. A su edad (es diez años mayor que tú) y con una pensión no contributiva que da risa se desenvuelve de forma perfectamente autónoma: aún tiene ganas de pintarse las uñas y el ojo cuando sale a la calle, de apañar cerezas cuando llega el verano y de coger el coche cuando le da la santa gana (ahora en otoño lo hace para ir a asar pimientos y meterlos en conserva en la bodega de su casa del pueblo). Incluso ha tenido el cuajo de abrirse una cuenta en Facebook. ¡No sabes cómo se parece a ti en la foto de perfil! Qué alegría me da cada vez que me pone un me gusta en alguno de esos vídeos musicales para gente de mi generación. Sé que a lo mejor la última canción de Family of the Year no le emociona tanto como una de qué sé yo, Gloria Lasso. Pero también sé que me entiende. Y que está ahí.

Te cuento esto porque quizá tu también deberías hacer como Ada Colau y contarnos un poco de vez en cuando en primera persona y con un tono cercano pero firme tus impresiones sobre cómo avanzan las cosas, tus explicaciones sobre asuntos candentes o flagrantes, tus planes e ilusiones. Las redes sociales son medios de comunicación de masas donde, de momento, las grandes corporaciones, los bancos y los que no quieren que hables aún no puedes impedirte que lo hagas. He echado en falta un poco más de brío en estos primeros cien días de tu mandato y un poco más de comunicación enérgica por tu parte. Sé que, como corporación, habéis creado varias plataformas estupendas donde vais narrando vuestros avances, donde contraprogramáis la información enemiga, donde le pedís ideas y propuestas a los ciudadanos. Sé que tú, como mi abuela, también estás en Facebook. Pero es que llegaste a la alcaldía el 14 de junio, y solo hemos escuchado una explicación oficial sobre el desastre de la basura el día 14 de septiembre.
Nosotros, Manuela, queremos escucharte, leerte, sentirte a ti. Tus ideas y propuestas, Manuela, son las que nosotros, demócratas participativos, necesitamos para Madrid. Eres la caricatura más popular de la historia de esta ciudad. Y también eres LA ALCALDESA. Queremos que el dibujo se anime y agarre de una vez el timón.
Si te apetece yo te doy el teléfono de mi abuela para que hables con ella sobre el tema de la puntualidad. La jodía hasta escribe Whatsapps.

Por cierto, no me gustaría cerrar esta carta sin hacerte una confesión: yo no te voté. No porque no creyera fervientemente en ti (estuve aquella noche en la cuesta de Moyano, me uní con emoción al clamor popular manuelista). Es que me olvidé de pedir el voto por correo y cuando me di cuenta ya era tarde (ya te he dicho que heredé de Julia Rodríguez su peor defecto). En fin, nadie es perfecto. Tú tampoco.

Advertisements
This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

One Response to Carta Abierta a un Madriñelo Ilustre. Hoy: Manuela Carmena

  1. Angeles says:

    Genial¡¡¡¡ Hay que felicitarte.ME GUSTA(mano dedo pulgar arriba) ) no tengo feisbuk

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s